Donde
existe la vida, existen el movimiento y el no movimiento.
Existen
el que se mueve y el que permanece quieto.
Lo que
se va y lo que se queda.
La
vida es todo, y la muerte es el vacío donde la vida acontece.
Vivimos
más de lo que imaginamos.
Si la
realidad es sólo una sombra o una ilusión de lo que hay en la vida, la
imaginación será la sombra en que mejor se proyecta la muerte.
Es
mortal imaginarnos en la totalidad de creernos únicos en la historia de los
seres vivos.
Caminamos
entre perros. Hablamos entre moscas. Dormimos entre las sinfonías de los
grillos.
Los
gusanos ni las bacterias imaginan. Viven y vivirán como desde el primer
instante en que aconteció la vida en este mundo.
A las
cucarachas ni a los sapos les amenaza lo que nos amenaza a nosotros: seres de
una imaginación impredecible.
Hoy
se habla de las amenazas de muerte derivadas o provocadas por tecnologías
digitales y de inteligencia artificial. Si nos colocamos en la sombra que
escurre por esa idea de realidad aumentada, lo más seguro es que terminaremos
enloquecidos; pero no muertos, como auguran los oráculos en las redes sociales.
La
vida en este mundo seguirá siendo a partir de respirar, de beber agua, de
consumir sol y de alimentarnos.
Dentro
de los cuerpos que duermen o que descansan, el movimiento interior continúa,
como continúa la vida en todo lo que se mueve y en lo que no se mueve, también.
Se
sabe que las cucarachas son la memoria de una vida que inició hace millones de
años. Aún siguen paseándose por todo el mundo a bajas horas de la madrugada. Y
como las cucarachas, mucho otros animales han sobrevivido a las catástrofes de
toda clase.
A
veces se nos olvida que seguimos siendo, en esencia, seres naturales, o sea,
animales que comen, que defecan, que se ayuntan y que mueren como mueren los
pájaros y los alacranes.
Como
animales podremos mantenernos vivos, aunque la realidad sea cada vez más sofisticada,
más irreal, más digital y más inhumana.
¿Acaso
no oyes ladrar a los perros?
¿No
oyes el zumbar de los moscos?
¿No
sientes los remolinos intestinales?
La tecnología,
antes de ser lo que es y ha sido, fue imaginación, fue sensación de un vacío. Y
en el vacío es dónde mejor se oyen los cantos y los suspiros.
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