Su rostro estaba en lo grande de su boca.
Inolvidable su boca:
sin dientes en una cara redonda,
ajada por el doloroso tiempo.
(
O O O O O
:::::::::::::::::::::::::::::::::
)
/
Desapareció la cara
/
En el polvo del sueño
se borró la boca.
Todo ocurre en un instante, aunque no lo comprendamos todo, incluyendo el instante mismo. Bocanegra
Su rostro estaba en lo grande de su boca.
Inolvidable su boca:
sin dientes en una cara redonda,
ajada por el doloroso tiempo.
(
O O O O O
:::::::::::::::::::::::::::::::::
)
/
Desapareció la cara
/
En el polvo del sueño
se borró la boca.
estar desajustado
sin quererlo
estar en otro jazz
con un tempo
dis tin to
con o tros gol pes
dis tin tos a
los fuertes
y
débiles
estar con las palabras
escuchando en el hueso último
pensando
que son otras las palabras
que escuché en un intervalo
a (
bier
to )
lejano
entre un sorbo
de té helado
y una mueca
desorientada
( de rumbo sin rumbo )
sin espejo para constatar que el hueso
estaba
en el último
refugio
de una semántica
sin palabras
U U U
otras palabras
DE OTRAS
SÍ LA BAS
sin boca para decirlas
sin boca / / / / /
sin pensamiento para conservarlas
Me invadieron los temores
y entonces caí en un silencio de pinzas
tronándome el cerebro.
Mirar el cielo no podía.
Oler el jazmín era imposible
Darle los buenos días a la tía Josefa
habría sido una locura.
Ahora sólo espero a que los temores salgan
o se borren de mis ojos.
Mientras tanto:
¿qué hacer?
NADA
Con tantos temores dentro de mí,
me resulta difícil abrir las ventanas.
Y tampoco llega el sueño para vivir
en otra realidad.
Los temores son leones hambrientos;
ni respirar puedo, mucho menos
podría ponerme en pie y correr
correr
correr
hasta llegar al mar
o hasta la luna.
En una tarde de hace tantos años, cuando me amistaba de manera tribal, cuando beber cerveza y fumar eran rituales necesarios en sábado o domingo; recuerdo cómo, después de cinco o seis Estrellitas, me vino el rayo de expresar en un relámpago esta idea antisocrática:
"Siento que lo sé todo, pero no sé cómo decirlo"
Fue Polo, o el Chino Liendres, quien reaccionó diciendo:
"Cuando lo sepas todo, Negriño, me avisas"
Hoy, después de tantos años, ya sin amistades como las de aquellas tardes de sábado o domingo, con el cansancio que da el leer una tesis doctoral por varias horas en pantalla electrónica, una tesis sobre decolonialismo en literaturas periféricas, hoy, pienso y me acuerdo de aquel rayo en aquella tarde; ahora, ya sin Estrellitas dentro, sólo con dos tazas de café al fondo, suelto en un murmullo esta leve idea para mi sombra:
"Nada me emociona tanto como este silencio en el que juego a pensar en historias que nunca terminaré de contar"
Masajeo suavemente los párpados y continúo leyendo la tesis doctoral...
Desapareció la calle en que caminaba a diario.
Desaparecieron los tres o cuatro perros que se alimentaban
en las esquinas del barrio.
Desapareció el niño que fui en las mañanas
el que pateaba la pelota de trapo y periódico entre banquetas:
los sábados y domingos
y a veces también entre semana,
cuando no iba a la escuela y había comida en casa.
Desapareció el mundo en que me ilusioné
durante insomnios a las 3:30 de la madrugada.
Desaparecieron los discos en los que había dos caras:
A y B.
Desaparecieron las canciones
con las que aprendí a cantar sin abrir la boca.
Hoy ya no sé qué realmente existe.
Hoy que ya todo está formándose,
para ser asimilado por la inteligencia artificial,
me pregunto a dónde irán a parar las dudas de los que aún siguen pensando
y siguen escribiendo
y siguen dialogando
y siguen cantando
y siguen llorando
porque el amor y el odio
porque la ausencia y la necesidad
porque hay que seguir haciendo lo que sea
para que algo permanezca
[ ¿Qué
Quién? ]
( ( ( ¿El mundo real existe?
¿Existió alguna vez el mundo real? ) ) )
Alguna vez leí eso que Netzahualcóyotl dijo / cantó:
"Como una pintura
nos iremos borrando,
como una flor
hemos de secarnos
sobre la tierra
[...]
Mientras me voy borrando,
hay una duda que no deja de acompañarme a diario:
¿Existo?
Otros me ven
-y me leen, y me escuchan, creo-
Yo no me veo.
Nunca me veo
nada más me imagino,
incluso cuando estoy frente al espejo:
imagino lo que pienso.
¿Soy el que imagino?
¿Soy el que imagina?
No me preocupa saber quién soy.
Mi duda
Mis dudas
son otras.
me escurre dormir en la tarde
mientras leo en el pensamiento palabras
como imágenes
e imágenes
como cosas olvidadas
es una hora fría
de artificio tecnológico
que entumece los dedos y las piernas
es un momento el que decide
si caigo
o si me levanto en esa hora fría
ya casi helada por los termostatos
que operan contrarios a la temperatura
de la tarde cierta
tan real como la sensación de no estar
al mismo tiempo
en todo lo demás
En los ojos: Unos puntos negros Unas manchas que se extienden Sobre un vidrio opaco. En los oídos: Unos cantos de gril...