Al otro lado la voz, como un ramillete
de fantasmas en los centros rotos del cristal.
Al otro lado la forma enrarecida: una
ventana rodeada de hilos de plata, un color polvoso
Una sombra deshecha por las horas de
no llegar a ser lo que esperaba.
Pregunta de arañas temblorosas,
agitadas por la luz que las despertaba de su ensueño.
Al momento vino la respuesta sin
palabras.
Era corazón lento, engrandecido por el
mal de estar ahíto de abrirse siempre, siempre.
Al otro lado la voz, la respuesta sin
palabras
Y el corazón aprisionado por
fantasmas.
