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viernes, 7 de agosto de 2015

Ramillete de fantasmas








Al otro lado la voz, como un ramillete de fantasmas en los centros rotos del cristal.
Al otro lado la forma enrarecida: una ventana rodeada de hilos de plata, un color polvoso
Una sombra deshecha por las horas de no llegar a ser lo que esperaba.
Pregunta de arañas temblorosas, agitadas por la luz que las despertaba de su ensueño.
Al momento vino la respuesta sin palabras.
Era corazón lento, engrandecido por el mal de estar ahíto de abrirse siempre, siempre.
Al otro lado la voz, la respuesta sin palabras
Y el corazón aprisionado por fantasmas.




domingo, 19 de julio de 2015

Si los sueños no existieran





Si los sueños no existieran, el cuerpo estaría atado nada más que a los remolinos del deber; estaría todo el tiempo en el núcleo azaeteado por las agujas del reloj consuetudinario; acabaría siendo, el cuerpo, un puñado de cenizas por el consumidor fuego de todos los días, de todos los días siempre en lo mismo; días de levantarse a tiempo en la mañana, días de pensamientos tirados en la noche de los olvidos, días de ir directo a las puertas marcadas con el aviso horario puesto en micas adheridas con chupones o con letras blancas pintadas en su cara de vidrio.


            Si los sueños no existieran, hace milenios que habrían dejado de existir el cuerpo y el pensamiento.



sábado, 4 de julio de 2015

¿Dónde?






Es cerca

De muy cerca

Eso real que hunde las puntas

En el pupilar de todo el cuerpo.

Mientras

A un paso de náufrago

Vapores de vino hacen verlo todo lejos

Todo eso real parece menos poderoso

Es como si de pronto desapareciera el otro

Como si de pronto eso real estuviera en ninguna parte

O como si apagaran la luz en un cine y

Solo ante la pantalla

Apareciera eso real de un modo más suave y aceptable

Lejos

Allí hasta el dolor no incendia el cuerpo

Allí es como alcanzar el beso de los labios más hermosos

Allí no está ya el fondo negro

De esa pistola en la boca que amenaza con matarte.





domingo, 21 de junio de 2015

Esperanza de niños rota







La muerte estaba entre la metáfora y la línea

Precisa de la palabra tumba.

En la boca del cenicero se mostraba

El aliento espeso del jamás volver.

Sudó el poeta en la amarga piel de toda su figura

Sin más fuerza que un recuerdo de horas

Y de música acariciada en el misterio.

Sabía de los instantes que punzaron

Como astillas de acero en el oscuro,

Callado círculo de su pecho.

Enfermo de vida, guardó lo que al final sería

Polvo de palabras, sueños de ceniza,


Esperanza de niños rota en las mañanas 

Lejos.



sábado, 13 de junio de 2015

Como un chapoteo









Como un chapoteo
La máquina anunciaba el paso
De lo obscuro a lo azulenco
De un estanque.
Los grillos en la noche
Sacudían el manto tibio y perfumado
En los huecos aluzados por la luna.
Un zumbido entonces como de hélices
O de algo menos inquietante que una guerra declarada.
En las casas el sueño derrumbaba
Y esparcía un rumor de azoteas bostezantes.
Todo acabaría lejos
En los chillidos de las sirenas
Y de varios perros que aullarían cerca.




domingo, 31 de mayo de 2015

Ausencia





Sin paz este día y otro día
Sin tarde abierta para estos pasos.
Detrás de la ventana ¿o al otro lado?
Los ojos deslumbrados mientras el corazón
Golpea hasta la garganta.

El pulso … cubos tiritando en la oscuridad.

Sin música en los oídos 
como en otro tiempo cuando esperaba 
que lo mejor sucedería al poner el disco.

O antes de que abrieras la puerta
O ya cuando te habías sentado y cruzado las piernas
Desnudas como tus pechos en la siguiente hora.

Ya no más tu figura 
ni tus pensamientos ni tu lengua 
ni el silencio acariciándonos

Ni tu sombra para acomodarse en mi boca

Ya no más atmósferas sonoras 
ni estacatos ni uñas raspando 
estallando las burbujas en la cima.

Ya no este día ni otro día serán los hilos de otro enredo

Ya no más disputas ni más gritos en la madrugada.
Ya no están los discos ni el sillón en que te sentabas a esperarme.
Ya no estoy más en el antes de la puerta aquella.


Eso es. Ya no estoy ni estás.

Es tan doloroso de aceptar. 
Tan difícil estar en paz.


domingo, 24 de mayo de 2015

Tarde intempestiva








y si el maestro nos atemoriza
pidamos consejo a la suprema naturaleza.

Hölderlin


En una hora todo se oscureció.
Retumbó el cielo sobre fuerte aguacero.
Al poco salió el sol y
El cielo
Todo abajo se aclaró.
Quieto el polvo

Todo se olvidó.





Por no ser lo que prometieron que sería

    En los ojos: Unos puntos negros Unas manchas que se extienden Sobre un vidrio opaco.   En los oídos: Unos cantos de gril...