Buscar este blog

domingo, 28 de mayo de 2017

espuma helada







podían estallar las puertas

o tragarlo en un viento fuerte

podía caerse muerto al bajar las escaleras

o derrumbarse en un pozo lleno de locura


estar en silencio

con las manos heridas por el nerviosismo

de estar frente a tantos ojos

sin ver más allá de las rodillas

donde el refugio estaba quieto

en los lagos de su sombra


podían los fantasmas

entrar por la ventana

y rodear el cuello con vidrios

pinchando la carne

o destrozarlo un estornudo en cualquier hora


podría acabar de una vez con todo el cuerpo

si el visitante lo abandonara en algún sueño

o si el cuarto se le viniera encima 

por una tormenta de verano


estar o no estar en el mundo

donde las puertas se abrían y cerraban

a su espalda

o hablar en la madrugada ante la pared

de sus párpados rojos

para quedarse con la boca llena

 de espuma helada

inerte 

en los nocturnos huesos





sábado, 20 de mayo de 2017

¿ / ¿ / ¿ / ¿ / ¿ / ¿




¿Cuántas preguntas se repiten? 

Las mismas preguntas pero no las mismas personas 

las hacen. Es como si las preguntas hicieran a las personas.

Entonces aparecen esas personas-respuestas:

Anónimas y con las encías al aire. 

Es como si de un momento a otro fuesen a abrir la boca 

para morder las manos y hasta la cara 

de quienes tiritan de noche

con las putrefactas dudas

en el pecho hueco y sin esperanza.



domingo, 7 de mayo de 2017

otra ventana







Ya en otra ventana estaba

El mundo teñido

Agrietado en órbitas profundas.

El mundo

La otra ventana

Con los cristales cortando

El cuerpo de quien duerme

Profundamente

En órbitas verdosas.

En otra ventana

Otro mundo de cuerpo teñido

Lejos de las heridas y

El sueño en las órbitas

Con los cristales temblando en la nada.



viernes, 28 de abril de 2017

en la garganta







Había hecho la pregunta equivocada. Hacia ese espacio ocupado por sus dudas, no había tiempo para confirmar nada. Permanecerían las incertidumbres y los dolores de cabeza.

Dejó pasar un tiempo a ver si así podía borrarse la zozobra. Si había sido efectivo el plazo conformado por la voluntad, lo que seguiría no se aproximaría a la sensación de padecer el cuerpo separado en líneas verticales.

No pasaron ni dos días cuando el cuerpo se le fue mostrando abierto a las puertas de la muerte. Era como si lo hubieran colgado en lo más alto de un muro de prisión, exactamente amarrado a las cuerdas de seguridad.

Electrificado ( ( ( nervioso ) ) ) , sin palabras en la lengua y con la carne hecha un nudo en la zona del estómago, entraría a esa dimensión de la negrura espesa. Para ese entonces, nada iba a mantenerse firme entre los dedos. La sed y el hambre dejarían de ser las exigencias reales del placer y la necesidad; acabarían convirtiéndose, inevitablemente, en poderosos fantasmas que deambularían a la altura de las sombras: donde los ojos se perderían, empujados por la angustia.


Silencio. 

Sensación de cortes pausados en la piel. 

Helor en los huesos. La mente colmada 

de animales muertos. 

Silencio. 

Silencio. 

Agitación y una piedra 

en la garganta.



viernes, 14 de abril de 2017

hipótesis



el viejo freud hizo del sexo

un pretexto de terapia

¿se logró de veras?

oyendo tantos boleros

no estaría seguro de esa historia puerca





jueves, 13 de abril de 2017

si len cio





un instante

silencio y algo de viento

en un instante ni media frase

apenas rumor recortado

presentimiento de que todo está por desaparecer

en un instante

instantáneo temblor de agua

  en el vaso

una casa un jardín

una ventana

un vidrio separado por las grietas

un ojo 

una mirada

unos labios sin palabras 


sueño sin besos

en un instante

uno ( ( ( ( fugaz

y todo el mundo 

del otro lado

en un instante

uno ( ( ( ( escindido

bostezo

una lágrima

si  len  cio



sábado, 1 de abril de 2017

Materia reventada






No era más cierto ni más seguro, ni más claro, hablar de yo que de tú. Tanto yo como tú, sólo 
habíamos sido parte del cúmulo de sombras arrinconadas y que había que sacar a la luz; que había que 
hacerlas vivir al ritmo de horas en nocturnal memoria, haciéndolas meter en el cuerpo esas cuestiones que durante el día eran casi imposible tratarlas con el tono ni con la sutileza de los pianísimos. ¿Cómo hablarnos preguntando y dudando sin padecer las estruendosas irrupciones de la poderosa realidad moderna?

Entre nosotros sólo había materia reventada por tantas formas y colores multimedia. La sombra de 
nosotros se hacía apenas con la realidad de algo que se anunciaba mediante matices y bajo otras formas. Casi en los páramos de lo salvaje estaba el recurso que nos ayudaría a reconocernos. Y por algo que ni ellos (ni yo ni tú) imaginaban en el momento en que estaba ocurriendo esta explosión de formas y colores. Ya se ve con esto cómo los ángulos desaparecerían del cuerpo ensombrecido. En su lugar, más que ver, se insinuaría la sensación de escuchar la inasible suavidad de ese pianísimo. Magnífico momento en que el tacto y el oído se volverían, una vez más, como gotas de un mismo cuerpo iluminado en ausencia de todos ellos, tan desconocidos como nosotros mismos. Pero sin dios, y sin diablo.



Por no ser lo que prometieron que sería

    En los ojos: Unos puntos negros Unas manchas que se extienden Sobre un vidrio opaco.   En los oídos: Unos cantos de gril...