Buscar este blog

sábado, 19 de diciembre de 2015

Tirado en el lodo





Estabas tirado en el lodo

Con la mirada extraviada en las estrellas.

Sofocado en el hueco,

El temblor de tu cuerpo buscaba

Demoler la fiesta de los insultos.

Ni una palabra brotaba de tus labios,

Sólo había sangre en el océano de la noche,


Sólo había frío, y silencio, y muerte a tu lado.



martes, 15 de diciembre de 2015

Palabras tristes





 


Humedecían las palabras

Humedecían

Eran como lágrimas

Eran tristes las palabras

Tristes

Qué tristes cayeron

Como lágrimas

Como tristes lágrimas




martes, 8 de diciembre de 2015

Disoluciones






Es escribir sobre uno mismo,

Pero como si fuera en otro.

Es preguntarle a dios

((( si crees que existe )))

Qué pasó 

Qué sueños tuvo 

Esa noche después del séptimo día.

Es dejarse llevar lejos, muy lejos,

Sabiendo que el regreso jamás sucederá.

Es esconderse en la sombra de los vidrios

Rotos como esos cuadernos 

De angustia adolescente.

Es dormir con la sensación de hundirte en el cosmos

De disolverte en un brillo de luciérnaga

Y de no saber más la hora en que desaparecerás

Entre tantos sueños 

y cuadernos 

y vidrios rotos.





viernes, 4 de diciembre de 2015

Y / O







De nuevo el desierto
y el fantasma del cuerpo
arrastrado sobre montículos y
escorpiones atravesando el instante.

De nuevo el cielo
y la noche del pensamiento
limpiando estrellas en la madrugada.

De nuevo el cuervo
y los ojos abiertos entre horizontes
robando el sueño de una tarde
robando la hora de no acabar nunca.

No más ayer ni mañana
todo se hará siempre y
nunca más otra vez
nunca más otra vez el instante
nunca más de ver que apareciste.

De nuevo el desierto
y el fantasma del cuerpo
arrastrado sobre montículos y
escorpiones atravesando el instante.

De nuevo eso que parecía nunca
De nuevo y ya no estar otra vez
Para qué otra vez eso que
se ha ido para siempre.

Nunca más otra vez
nunca más otra vez el instante
nunca más otra vez el ver todo eso y
nada
nada
nada.




domingo, 22 de noviembre de 2015

Cavilaciones






El olor de la madera, enjuagada con años de cerveza y vino tinto, ya sólo era un susurro de otras tardes en tu memoria. La atmósfera de vidrios ahumados, de música que flotaba entre los muros de fibra y tabla-roca, estaba ahora en los estruendos de las risas y de los cabellos multicolores, con minúsculas fluorescencias lunareando los cubos de bocinas esquinadas, donde había videos musicales y otros temas que a nadie le importaba. Ya no cabías en ese lugar en que estaba prohibido fumar. Ya tus ojos no estaban para quedarse anclados entre los vacíos de la entretención corpórea. Ni el DJ que jugaba en los recuadros de pasajero silencio, ni él parecía contento. Estaba claro que la actuación histriónica poseía otros códigos, y tú no estabas ya para averiguarlo. Descolgaste el chaquetón que había estado en el respaldo del banco alto de varillas tubulares, te lo echaste en un brazo y saliste con el sigilo de quien se ha equivocado de salón. Pero antes de escapar definitivamente, una mano apretó tu hombro y te obligó a detener el paso. Te entregó una nota y en ella leíste: cerveza oscura - 50 pesos / la propina no está incluída.

            Afuera la noche estaba fresca. Caminaste hasta la avenida, encerraste medio cuerpo en el chaquetón y te fuiste cavilando en las cosas que habían ido despareciendo de tu vida; mientras tanto, en tu cabeza no había dejado de sonar esa música de otras noches.




lunes, 16 de noviembre de 2015

Entre muros







Había pensado en alguien, o en algo tan grande e ilimitado como un abstracto. Había pensado que sería puntual, entero y fuerte para no perderse en rutas absolutas y con fines indudables.

Ya no sé si me interesa comunicarlo. Está todo tan lleno de gritos y de explosiones, tan surtido de odios feroces. Ya no sé ni estoy seguro si ese alguien en quien he pensado existe o ha dejado de existir. Hace tanto tiempo que nació en mí la idea de pensarlo, pero ahora no, ya no podría pensar lo mismo.

Algo así podría suceder con mi aliento y con mis sueños. Estaré callado y despierto, sin pedir ni decir buenas noches a nadie. Estaré como un sonámbulo hasta más no aguantar la luz de los días. Me pregunto si podré caminar en las noches sin riesgo a caer destrozado por las granadas de todos ellos, de quienes se dice que son crueles y despiadados.


Me calma saber que están ahí las paredes, tan tranquilas para recibir las palabras que me angustia saberlas allá, abandonadas en los calabozos de otras bocas. Trataré de alcanzar la calma de estos muros que me aguardan, ya después pensaré en alguien o en algo más grande que todo esto que me apachurra el pecho y la garganta.


miércoles, 4 de noviembre de 2015

En otra parte







En otra parte, con otro nombre y la duda de saber (y hasta de sentir) si había existido en el mismo cuerpo.
La montaña estaba allí para no desmentir el peso de las horas:
Una estructura enorme de metales negros
Un cielo del que caían pedazos de tela / sucios pedazos de tela oscura
Y el sentimiento … el sentimiento… de no saber nada sobre todo eso.

En otra parte, con otro nombre y la duda de saber (y hasta de sentir) si había estado encima de ese pedazo de sombra.
Las nubes estaban allá para no ignorar el peso de la distancia
En los labios un lamento de larva y polvo amargo.
Una línea en el piso de ásperas calles
¿Era ya noviembre del año 2016?
Un saludo a lo lejos de aquella otra ventana
En que nos asomamos en silencio
Y el corazón… el corazón… el corazón de no estar contentos.

En otra parte con otro nombre y la duda de estar
Despierto en el mismo cuerpo que había tirado en la noche.
¿Qué dices tú qué sigue?
¿Qué dices tú qué sigue?
¿Qué dices tú?

¿Qué sigue?


Por no ser lo que prometieron que sería

    En los ojos: Unos puntos negros Unas manchas que se extienden Sobre un vidrio opaco.   En los oídos: Unos cantos de gril...