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viernes, 25 de septiembre de 2026

Con sombras en los ojos

 




Decir colores

Decir formas

Y ver cómo crecen los minutos

Cómo el día se hace noche

Y en la mañana hay otro cielo

 

Después no decir nada

Pensar en lo que hace el silencio

En cómo suenan las sombras

En el piso y en las paredes

En el vidrio y en la madera que hace ver la mesa

 

Pintar con los dedos en la pared

E irse al otro lado de la realidad

Donde los recuerdos se mueven al compás

del pestañeo y de ese silencio

con sombras en los ojos y en las manos

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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Texto en el desierto

 


Este texto no se vende:

No tiene forma de ser una mercancía.

No hay nada en él que dé las garantías del plusvalor

O de una ganancia por medios especulativos.

 

Este texto será parte de un lugar sin tiempo

Carente de inercias comerciales a la moda de las élites.


Dejará de existir cuando a alguien se le ocurra colocarle una etiqueta.


Cuando la etiqueta sea puesta,

No faltarán las manos y las bocas de los negociantes

 Y entonces, quizás, habrá quién venda y quienes pujen.


El texto-mercancía será comprado con todos los requisitos de la ley.

 

El texto que no estaba para ser vendido,

Ni estaba para alcanzar las formas de las mercancías,

Tendrá los olores del desierto y de la piedra;

Y un vago recuerdo de aquello que ese texto quería expresar.





viernes, 11 de septiembre de 2026

Liminales

 


Salió de casa. 

En las calles no había peatones; ni un perro y ni un gato caminando. El cielo estaba nublado y soplaba un viento frío. 

Los ojos y el alma se llenaron de kenopsia. 

Atmósfera inquietante.  Espacios vacíos. Vidrios de ventanas rotas. Puertas caídas. 

Nada que ver con edificios permanentes. 

Lo efímero era ya un recuerdo.

Era una realidad de mundo sin mundo. 

Figuras tiradas en el interior de una mente sin recuerdos. 

Mente sin palabras. 

Mente llena de sueños que se borraban en ausencia de relojes.

Lo que sostenía, lo que llevaba, lo que hacía que continuase era una serie de sonidos articulados rítmicamente en notas negras, notas en corcheas y tresillos que se repetían y se expandían en la eternidad del vacío. 

Eran sonidos que brotaban de un órgano o de un piano computarizado. 

Tal vez era un ordenador en el que varias manos tecleaban y creaban todas esas notas y esos ritmos; sin partitura y sin público que atestiguara la inexistencia de esos fenómenos sonoros.





En el corazón de la ciudad

  Ruidos ) ) ) ruidos ) ) ) ruidos ) ) )   En el corazón de la ciudad: Arritmias Flujos de tráfico Que navegan dentro de arterias ...