No quería que lo viéramos, y por eso mantenía oculto el rostro en el beso con que aprisionaba a la muchacha. La mano, como la de un gigante, rodeaba con fuerza el cuello de ella.
Era como si la bestia deseara comerse a la bella.
Todo ocurre en un instante, aunque no lo comprendamos todo, incluyendo el instante mismo. Bocanegra
Resumen que escribieron sobre mi novela. Ya en venta en algunas plataformas electrónicas: Después de esa noche es un crudo descenso...
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