No quería que lo viéramos, y por eso mantenía oculto el rostro en el beso con que aprisionaba a la muchacha. La mano, como la de un gigante, rodeaba con fuerza el cuello de ella.
Era como si la bestia deseara comerse a la bella.
Todo ocurre en un instante, aunque no lo comprendamos todo, incluyendo el instante mismo. Bocanegra
¿Cómo estás? Me preguntaste. No te conocía, Y tú tampoco. No fue suficiente que me dijeras Hola Para expresar mi respu...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por asomarte a este blog de instantes