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sábado, 26 de noviembre de 2022

A mitad de los mil y un instantes




que hubieran sido diez años

mejor que trece

diez años y colocar el dato de las quinientas entradas para este blog

de instantes

de ensueños

de dudas

de exploraciones sin brújula y sin nadie


el plan es llegar hasta los mil y un instantes

y apagar la luz y cerrar la puerta

y desaparecer como en la muerte misma


mil y un instantes que habrán de cumplirse

como en una década más

o menos

o nunca

pero no en un mes ni en una semana

y mucho menos en un año


no hay prisa para soñar la exploración

ni relojes para asegurar la hora y el minuto en que aconteció lo inesperado

lo imprevisto:

una figura en el día

una palabra que creí olvidada

un rostro hermoso que jamás volverá a estar ante mis ojos  


a ver en qué acaba todo esto

y cómo

y cuándo


a ver quién más se disuelve en este silencio

en esta hora cuando todos gritan

y pocos bailan

y nadie está para dibujar una gota de agua

en estos desiertos de amor y desesperanza





 


miércoles, 2 de noviembre de 2022

un secreto que se esconde




un viento

suave


un cielo gris y azul

con sol quieto


un sueño

un secreto que se esconde


soleado el cuarto de hotel

y de pronto lluvia


una tormenta que oscurece

todo el espacio del sueño


un viento

suave


la lluvia inundando el cuarto

con la luminosidad del sol cayendo en lago 






jueves, 13 de octubre de 2022

Realidad incierta

 


S I L E N C I O



Era otro tiempo. Vivía en otra parte. Hablaba otra lengua. Escribía historias con finales tristes. No había más que sentarse a pensar y a escuchar música: las imágenes ocurrían, y con ellas los personajes y sus breves historias.


LA MÚSICA Y LOS PERSONAJES

DESAPARECIERON


( ( ( LA MÚSICA FUE PROHIBIDA POR MANOS E INTERESES INVISIBLES


LOS PERSONAJES RENUNCIARON POR FALTA DE HONORARIOS ) ) )



 


domingo, 28 de agosto de 2022

Mientras en el cielo

 




Preparar archivos electrónicos y 

Guardarlos en Drive y en USBs

Atentos a lo inimaginable

Atentos en la macabra confusión

Y en el desorden actuar 

Mientras en el cielo

En la mañana

Los aviones militares no dejan de pasar


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Sensación de guerra

Sensación de podredumbre

Sensación de muerte










viernes, 8 de julio de 2022

http://argos.cucsh.udg.mx/poesia/n23_2022a/Adentro_de_nadie_.pdf

 



Es sólo para continuar en una ilusión 

que inició hace varios años.

Como parte de esta historia ilusionada,

pinto la siguiente puerta cifrada:


http://argos.cucsh.udg.mx/poesia/n23_2022a/Adentro_de_nadie_.pdf


tú (o ustedes, si es grande mi creencia) decides si abrirla 

y asomarte por ella

y entrar

o salir

según el rumbo de donde provienes o adonde provas 


en fin

es sólo por ilusión que he vuelto aquí

a este espacio de un tiempo sin adentro

donde es muy probable que no exista nadie más que esta sombra

cayendo en los recovecos de electrónica memoria





viernes, 3 de diciembre de 2021

y salvaje



MALO

malo malo

MALO

MALO

malo malo


hombre malo

abuelo malo

padre malo


MALO

malo malo

MALO

MALO


hermano malo

tío malo

primo malo


MALO

MALO

malo malo

malo malo


esposo malo

cuñado malo

suegro malo


MALO

malo malo

MALO

malo malo

Y SALVAJE


SALVAJE

SALVAJE 


HOMBRE

NI QUÉ DUDARLO

SALVAJE


malo malo

MALO






domingo, 28 de noviembre de 2021

En la mente de Equistrá

 

 

Oscuridad y asfixia. Ni la voz de Kaelan Mikla lo impulsaba a salir. Eran días de despertar sin sueños en la memoria. Despertar con el cuerpo cansado. Con la mente llena de ruidos; con moscos y sirenas cuajando el silencio al lado izquierdo de la cabeza.

Creían que el arte debía curar.

Decían que el arte debía desordenar los sentidos.

Afirmaban que el arte debía ser inútil.

Proponían que el arte debía diseñar otra realidad.

Otra realidad. ¿Qué puede ser otra realidad? ¿Cuál puede ser esa enfermedad que cura el arte? ¿Cómo ha de ser ese arte inútil? ¿Cuándo los sentidos han mantenido un orden estable? Pensaba Equistrá. No hacía más que pensar. Sólo pensaba. ¿Qué pensaba? A veces no pensaba ni le importaba lo que sucedía al otro lado de la puerta. Cuando pasaba una semana encerrado en su habitación, el tiempo de oscuridad y asfixia transitaba por sus venas como un veneno. Lo envenenaba vivir así.

Sin estrellas; enorme peso el de la noche. Sin aire fresco, espacio seco, polvoso. Casi un desierto en Equistrá. Punzadas en la frente. Ardorosa comezón a orillas de los párpados.

            Que estuviera en ese estado de ansiedad durante días, o peor, que permaneciera tumbado en la suma de todos los segundos que cabían en un día, era como enfrentar al idiota que se le pronunciaba sin tregua. Idiota que no se cansaba de repetir: “Todo pasa. Nada es permanente. Todo pasa. Nada es permanente”. Hasta el hartazgo. Hasta trepanarle las sienes. Durante algunos instantes dejaban de sonar en su cueva mental las sentencias de piedra.

Cerraba los puños. Abría los ojos. Giraba el cuerpo Equistrá de un lado a otro de la cama. Decúbito. Ni supino ni prono servían para quitarle el agobio de ser y de estar en el mundo. Seco y agrio el sabor de los instantes. Amargo el paladar. Frío el pecho. Una piedra golpeaba la frente. Cerraba los ojos y abría los dedos y colocaba ambas manos sobre el pecho. Pensaba. Sólo pensaba Equistrá en cómo desbaratar el bloque de hielo que se le había atorado entre los pulmones.

            Que la realidad supera a la ficción, decían las murmuraciones de una tradición ideológica.

¿La realidad? ¿La ficción? Desperdicios de la realidad como gusanos catalizando otredades. Desperdicios de la ficción como palimpsestos imposibles de aprehender. La realidad del pensamiento como ficción. La ficción como trayectorias sin sentido; como la realidad misma. Ambos: pensamiento y ficción, en cuanto actividad enzimática, callada como la muerte de una estrella, alterando el organismo con minúsculas realidades, hasta ilustrar que desde hacía tiempo la realidad y la ficción habían dejado de ser órdenes excluyentes en las dimensiones del vivir.

            Clarice Lispector, en Agua viva:

Te escribo en desorden, ya lo sé. Pero es como vivo. Yo sólo trabajo con encuentros y pérdidas.

Un fragmento de noche oscura necesitaba Equistrá para estimular el viaje en otras dimensiones. Un aroma de polvo en madera, un rasguño de misterio en la espalda, un sabor completo de palabras como lluvia… en silencio, en paz de madrugada, para levantarse y asomar la cara por la ventana. Sin pensar en lo que los ojos miraban. Sintiendo nada más que el aire. Y así, tocando con las pestañas la inmensidad de sentirse vivo, sonreírle al muerto que había estado postrado bajo el peso de otras noches, de otras oscuridades.

            Don DeLillo, en Zero K:

We want to do whatever we are capable of doing in order to alter human thought and bend the energies of civilization.

            ¿A partir de qué pruebas o de cuáles procesos se ahuyentaría “el fantasma de imposibles” que habitaba en la mente de ciertos personajes? Murmuró Equistrá, con la ruda concepción de quien sabía que las personas –a diferencia de los personajes- son entes reales que forman parte de una totalidad imposible de conocer. Concebir la ficción como la evidencia de un imposible, o también, como la evidencia de todo eso que acaba siendo improbable, conllevaría a colocar la realidad dentro de un pensamiento insustancial, allanado y moldeado mediante prácticas emparentadas con lo baladí. En caso de aceptar que la realidad supera a la ficción, las artes narrativas no serían más que compendios de instrucciones para situarnos en consonancia dentro de una cierta sociedad que garantiza que el orden de las cosas ha de mantenerse intocable, inmutable, inmune, permanente hasta conseguir el hastío de saber que actuamos entre figurantes de un guion falaz.

           


Por no ser lo que prometieron que sería

    En los ojos: Unos puntos negros Unas manchas que se extienden Sobre un vidrio opaco.   En los oídos: Unos cantos de gril...