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Una sombra extendida

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En lugar de subirse a tocar a un escenario, estudió economía, que era lo que una tenía que hacer si era una buena alumna, y acabó ahorcándose en su habitación de estudiante.
Erik Axl Sund Catarsis


residuos de lujo atorados en esa mañana helada
de fiesta en las callecitas limpias
música todo el tiempo en ese outlet
a veces blues
a veces rock
a veces electrónica
con paquetes en las manos
con abrigos y bufandas
con sonrisas iluminadas sobre smartphones
y todo encima de una sombra extendida


EN EL VACÍO


misterio

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nada de memoria
de repente es o no es
todo / nada
apenas tiempo y corazón
atrapado en ritmos
convertido en señales


a veces misterio
de ese ser que se olvida
o que se queda para otros ojos
para otros oídos
para otras manos

nada de memoria
apenas corazón y ruido
apenas eso que está por hacerse
misterio


F u g a s

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Vas atrás Dejando el límite.
Un pedazo de sueño Un momento aparente.
Confundido te separas ¿Vas hacia el otro lado?
Ves un rostro sobre un vaso Piensas y…

Desapareces.


Una vez

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Una vez, y ya.
Después: imposible.
Así se inventó ella misma:
Una historia increíble.
Jamás 
Recordada.


Desorden

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Lo que no es desorden: es irreal.

¿Por qué estar tan seguros de lo que se cuenta que es comunicación?

En apariencia, las personas muestran signos y señales que las asemejan.

Pero, en realidad, son más  los signos y señales que las hacen escuchar diferente.

Son  más diferencias que las semejanzas lo que se dice entre ellos.

Con tantas diferencias, difícil resulta creer que escuchan y comprenden lo mismo

sobre eso: que asegura que se comunican.



Oscuridad

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Al llegar a casa, supuse que en ella la calma y el silencio estaban. Algo extraño ((( una presencia fantasmal, si aún fuera el niño que fui ))) tocó mi espalda e hizo que me derrumbara. 
Ignoro el tiempo que transcurrió. Cuando desperté, la madrugada había llegado. 
Con dificultad me levanté. Como si todo mi cuerpo fuera de piedra. Avancé con rumbo a la cocina. Tras abrir la puerta del refrigerador, una figura me lanzó contra la pared. 
Regresó la oscuridad, y entonces mi cuerpo se llenó de escarcha. 
De la escarcha derretida, nacieron serpientes que fueron transcurriendo y llenando los laberintos de mi mente, y experimenté cómo la oscuridad se había transformado en algo más negro y espeso que el olvido.


Cuadro al fondo

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Para las ausencias que recuerdo a veces


En la música:                                            Antonio Lauro: Ya muerto.
En la imagen:                                Shasha:
Ya muerta.
En las palabras:                                                       Marcelo y Equistrá:
Ya viejos y 
Enfermos.
En la sala:                                 Oscuridad y                                                                         Un grillo vivo: Cobijados por el silencio.


? ? ? ? ?

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Quisiera

no dormir más.

Soñar me lleva

a no despertar jamás.


((( Do you understand? : : :





¿ ¡ ?

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Comenzaron a aparecer los profetas más acá de huracanes y tormentas tropicales, más acá y más allá de 
guerras sin cuartel.  El futuro no les representaba ningún misterio. El presente contenía todo el valor de los 
resultados en las bolsas universales. El mundo era un destino sin nublados y sin desastres a la vista de los 
miopes. Aquello de los climas y de las épocas, según ellos, eran cosas del pasado.

Los pobladores del mundo en que pensaban, representaban, para ellos, exactamente el mismo menú de 
problemas, y ellos, los profetas de la modernidad, conocían las soluciones y estaban dispuestos a venderlas 
al mejor precio del mercado. Era de suponer, ya que los profetas habían nacido protegidos y bien cuidados 
por el sistema que había imperado en el mundo desde hacía tanto tiempo. Nada, absolutamente nada, podía 
rebasar los límites de su soberana soberbia.

Los profetas aparecieron con las tarjetas preparadas para recorrer el mundo entero.




Un premio más

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Era un escritor de muchos premios. Lo extraño es que pocos, muy pocos, o casi nadie hablaba de la calidad de sus obras; ni siquiera había título de su obra en boca de pocos. 
En cambio, sobre la vida de dicho escritor, ésta sí que la mayoría se la sabía hasta en sus más minúsculos detalles.
Ha muerto este escritor -hará de esto hace poco más de tres meses-  y ya están preparando el premio del primer certamen literario que llevará su nombre. 
De veras que en el mundo de las letras, lo imposible acaba siendo...




Todo era insuficiente

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de la boca al plato 
algunas palabras se cayeron
((( en la preposición de
había nacido un abismo
de confusiones
de olvidos que atragantarían la vergüenza )))

una cucharada de azúcar sería insuficiente
una bachiana de villa-lobos sería insuficiente
un poema de fayad jamis sería insuficiente
todo era insuficiente para deshacer el abismo
entre la boca y el plato



Jamás otra vez

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En la pared la mosca. En la mente el nerviosismo de la mosca. 
En el día la muerte de un recuerdo. En el recuerdo aquello que no existirá. 
Jamás ) ) ) ) ) ) ) ) )
Jamás otra vez. Jamás el dibujo de los niños. Jamás el juego. 
Aunque los asesinos se arrepientan.



Entre orillas

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Exacta la medida de una orilla a otra orilla
Precisa la forma como el nombre mismo que la refiere
Pero nada cierto podía decirse del número de horas
Respondiendo el teléfono 
Ni de toda esa oscuridad almacenada
 En las pantallas de los ordenadores.
Una pregunta que se desbarataba 
Sin alcanzar la idea de las dudas
Una guerra de puntas aceradas atravesando el tímpano
De la música impuesta desde el fondo de los coches.
Envuelta la sustancia en hojas de tiempo
Casi como un cuerpo descarnado en el palimpsesto de otro mundo
Caía al vado en que el moscal verdoso pululaba hambriento
En ese cadáver que fue, alguna vez, apreciado por unos cuantos.
Pero todo iba sin preámbulo a disolverse con la lluvia.


ESTO

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Ustedes no ven esto:

Abstracto dibujo de sombras en tinta blanca, delicuescentes, engañosas.

Electrónicas como han sido últimamente.

Ustedes cambian de andén, de domicilio.

Cambian de canal y de automóvil.

Pero no ven esto. Esto que es pasajero, y es un ruido

de muchos mundos en caída al límite de un recuerdo.

No es más que esto,

que se acomoda a todas las efímeras figuras que se mezclan

cual sinalefas entre porosos hiatos.

Esto que es como aquel poema electrónico de Varese.

Lo citaría íntegro, sabiendo de antemano lo inútil que es aferrrarse

a un seguimiento ininterrumpido de melodía y huella.

Huella en los labios, más que arena en un beso de chopán nocturno.



Ya se irá viendo si esto continúa

en una palma de mano que se atora, cansada por tanta ausencia

de sueños, y de aquello que se niega a parecer definitorio.





Calurosa tarde

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Habladraba el perro 
bajo un sol que había enloquecido a los niños.
Éstos no dejaban de tirarle aguacates podridos 
y limones inmaduros, y el pastor alemán habladraba 
contra tanta guerra de niños alebrestados.
Minutos que parecieron horas 
de estruendos en ventanas y puertas,
Hasta que salió el viejo, el dueño del animal, 
enloquecido por tanto calor y por tantas bombas de niños 
contra la maltratada fachada, 
pero sobre todo contra el cuerpo del perro,
Que no dejaba de habladrar ensordeciendo 
a todos, a todos los que pronto reconocerían 
Que había una guerra de espanto infernal.
Y el viejo volvió a salir, 
cuando supo que los niños no habían dejado de disparar 
contra su can,
Salió con su escopeta de copitas, 
y disparó contra todos ellos, 
Como si de soldaditos de plomo se tratara 
en la carpa de una feria,
y el perro habladraba, 
con la rabia escurriendo de sus fauces negras.
Habladraba, 
habladraba, 
habladraba...

? ? ?_______: : :

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Era un animal enorme y lleno de bichos. Enfermo. Ni las tantas vacunas ni toda la gran cantidad de drogas pudieron alejarlo de todo el sufrimiento. Murió encogido por tanto dolor. Sin nadie para conservar su memoria. Fue el último ejemplar en su especie. 

Fantasmas

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La lluvia chorreaba adentro del edificio. Más allá de las columnas de cemento estaba otra realidad. Pero adentro, el grupo de fantasmas buscaba refugiarse del frío y de los chorros de agua.
          -No parece acabar esta lluvia –dijo uno de ellos.
          -No acabará nunca de llover –dijo otra voz.
          -¿Estaremos ante un nuevo diluvio? –habló un tercero.
          Nadie reaccionó ante esta idea.
          Caminaban uno detrás de otro junto a muros reventados, sin hablar ni levantar la mirada. Todo alrededor suyo era un territorio de agujeros grandes y medianos, de enormes troncos y bestias que aparecían y desaparecían por todas partes. El olor a selva provenía del otro lado de las columnas. Durante años la naturaleza se había ido apoderando de ese edificio en que caían cascadas que no dejaban ver qué había más allá de los muros de agua y vegetación.
          Después de mucho caminar, dijo una voz doliente:
-Sigan ustedes. Me siento mareada. Voy a quedarme aquí un rato.
          E…

Singulares huéspedes

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Podía hacer la serie y morir y no haber terminado de contarla.
Un dibujo entonces en el agua era mucho más seguro que robarle al cosmos los secretos.
Minúsculo secreto, o hasta menos que eso.
Sabiendo el hueco que se abría, salió a la calle, y como quien se inclina a atarse las agujetas, desbarató la verticalidad y se puso a ver las hormigas con la cara pegada al pavimento.









Mientras tanto, entre la suave claridad de la tarde, los pasos fueron y vinieron, y la mirada, impuesta por los influjos de lo cotidiano, alcanzó a vislumbrar el cuerpo de algo ajeno.
No faltó quien tuviera el deseo de patear ese cuerpo que ignoraba las normas de lo público.
Maldita la hora en que pasé por esta calle, dijo el viejo que chorreaba rabia en su prisa.
Por el contrario, algunos colegiales vieron el hecho como de lo más normal, y se acercaron a curiosear con quien mantenía el rostro pegado al pavimento.
Es otro el espacio.
Desde aquí, es otra la promesa del lenguaje.
Llegó la policía. Lo vieron así; arrodilla…

Distintos tiempos

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I
Era la misma pregunta tantas veces repetida. Pero con el tiempo, la respuesta no podía ser nunca la misma. Así pasaba también con otras ideas que se le habían ido quedando al pasar de los años. Por más que quisiera llegar hasta la médula en todas esas figuras de la mente, al final de esta búsqueda, lo que se mostraba eran más fantasmas -abundantes fantasmas- y menos espacio para dejarlos ambular en los corredores de su mente. Con otras palabras, el río de Heráclito estaba, pues, realmente vivo en los torrentes de su sangre y de su pensamiento.   
II Pulso apenas. Peligroso, llevar el tenedor a la boca. La cara empapada en sudor. Hambre. Y angustia. Le pediría a Bárbara que le ayude. Pero nada le dice. Deja que ella continúe charlando con su primo, su amor de adolescencia. Más acá, a centímetros de distancia, el esfuerzo para cortar la carne sin hacer rechinar los metales en la porcelana del plato, más aún, aterrado de que vaya a salir botado el jitomate o algunas rodajas de cebolla, s…

Zona centro

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Había conocido músicos callejeros, actores callejeros, bailarines callejeros, poetas callejeros; pero nunca me había topado con ningún filósofo ni cuentista callejeros. Los conocí la semana pasada.             El filósofo era un viejo que se apoyaba en dos bastones purépecha para caminar y para mantenerse en pie mientras hablaba sobre todos esos pensamientos que le venían dictados por el dolor y la decepción. A diferencia del filósofo, el cuentista era un adolescente, quien con gorra y gafas gruesas, sucias y con cordones para mantenerlas seguras sobre la cara, contaba sus breves historias en torno a las peleas de su barrio y de todos aquellos que habían caído asesinados por las balas o por arma blanca. Después de echar el cuento-crónica, se sacaba la gorra y comenzaba a pasearla frente a los espectadores; había quienes sacaban algunas monedas y las depositaban en el redondel de la gorra, o había otros que nada más daban la vuelta y dejaban al cuentista con el brazo extendido. Para con…

Señales

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No soy un ser de razones; antes bien, soy un ser de sinrazones. Lezguiebo Znahda

El día se anunciaba en una intersección. Detenido para cruzar la calle, Lucio miró el choque de dos atomóviles. El resultado fue que las bolsas de protección hicieron lo esperado: estallaron contra el rostro de cada uno de los conductores. Enseguida llegaron algunos peatones para asegurarse de que estaban vivos los pasajeros, y mientras los cláxones de ambos autos no dejaban de sonar, tuvo que retirarse uno de los que habían llegado a mirar en el interior de los carros. Extrajo el celular de su chaqueta de cuero y empezó a marcar. Lucio continuó su camino, con el corazón alterado y con la garganta reseca.      A las pocas horas, cuando salía de una tienda donde había comprado un paquete de cigarrillos, y cuando se disponía a encender uno, volvió a escuchar el estruendo de una colisión. Esta vez se trataba de un vehículo del transporte público, que había golpeado contra la parte lateral de una camioneta. Fue …

Unas horas más tarde

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A la memoria del maestro poeta Enrique Fierro

Debe ser noche tibia Noche de mayo en Austin. Debe ser una hora, Como la de siempre, Como la de cada noche, Y tú ya sin más dolor, Sin más preguntas al silencio, Sin más versos breves entre tanto ruido.
Ya no tendrás que arrastrar la sombra / tu sombra Para llegar Para ir Para entrar Para salir. Ya no tendrás que detenerte a beber el aire. Ya no te verán más nunca entre los ventanales Ni callarás más desánimos abajo de tu eterna barba.
Debe ser noche tibia en Austin, Noche 21 de mayo en soledad. ¿A qué horas fue que te olvidaste de todos los muertos De todos los vivos que te recordaremos siempre,
Amigo, maestro, poeta Enrique Fierro?