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Mostrando entradas de mayo, 2015

Ausencia

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Sin paz este día y otro día Sin tarde abierta para estos pasos. Detrás de la ventana ¿o al otro lado? Los ojos deslumbrados mientras el corazón Golpea hasta la garganta.
El pulso … cubos tiritando en la oscuridad.
Sin música en los oídos  como en otro tiempo cuando esperaba  que lo mejor sucedería al poner el disco.
O antes de que abrieras la puerta O ya cuando te habías sentado y cruzado las piernas Desnudas como tus pechos en la siguiente hora.
Ya no más tu figura  ni tus pensamientos ni tu lengua  ni el silencio acariciándonos
Ni tu sombra para acomodarse en mi boca
Ya no más atmósferas sonoras  ni estacatos ni uñas raspando  estallando las burbujas en la cima.
Ya no este día ni otro día serán los hilos de otro enredo
Ya no más disputas ni más gritos en la madrugada. Ya no están los discos ni el sillón en que te sentabas a esperarme. Ya no estoy más en el antes de la puerta aquella.

Eso es. Ya no estoy ni estás.
Es tan doloroso de aceptar.  Tan difícil estar en paz.

Tarde intempestiva

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y si el maestro nos atemoriza pidamos consejo a la suprema naturaleza.
Hölderlin

En una hora todo se oscureció. Retumbó el cielo sobre fuerte aguacero. Al poco salió el sol y El cielo Todo abajo se aclaró. Quieto el polvo
Todo se olvidó.




Visitación y fuga

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No sé cómo es que sucede lo que escribo. Es tan repentino el hallazgo, tan elevado en ruidos que me sobrepasan. Tal vez llega como esas visitas inesperadas en tardes de domingo y hastío. Es después de todos esos golpes insistentes en el silencio de la puerta, que aparece la inesperada figura y se adentra por los túneles de los ojos, y hace que desaparezca el hastío y poco a poco vaya cobrando existencia eso que asoma en el sucio vidrio de la ventana. Y ocurre el cuento. Se cuenta solo. Apenas si hay en él un poco de historia. Es apenas breve imagen: una grieta sangrante en el cuello del suicida. Un soplo de irritante cadaverina. Un bulto encobijado y echado a orillas de un parque. Se oye entonces esa voz que dice la primera palabra. Un nombre, quizás. Una zona de día por ausencia de luz o por su cielo con nubes. A veces la calle se construye con los ruidos de los motores, con el paso de una camioneta y el sonido a todo volumen. Si se trata de abundar en la violencia que ha hecho de lo…

Antes que acabe el cielo

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El hombre es dios cuando sueña, Y apenas un mendigo cuando piensa. Dicen que escribió Hölderlin

Cuestionó la premisa que hablaba de todos los hombres son mortales.
Si esto fuera sólo así –dijo-, vivir no tendría más que un sentido.
No lo acepto. Para mi la vida es más que un silogismo, y tanto como un poema de Vallejo.
Ya no dijo más. Calló y se fue a beber y a fumar.
Es verdad que dos más dos son cuatro; pero tampoco importa mucho.
Hay compases menos enteros, con los que se ha hecho música inolvidable.
No menos ha sucedido con ciertos seres nerviosos  en absoluto enteros para soportar el griterío de los mercados.
La cuestión es hasta cuándo la memoria será la última que abandone mi cielo.
Hasta cuándo el rumor de las máquinas cederá.

Ya no silencio en el poema y en el canto será sólo eso.

Que otro rostro, que otro lenguaje, que otro ritmo, que otras realidades

Mientras tanto: desesperar y olvido 

que hubo una vez misterio en /