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Mostrando entradas de agosto, 2014

Voces

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¿Fueron tus párpados  maquillados o eran las señales de una enfermedad intratable; eso que estaba ahí como una mancha lívida palpebral?
La respuesta fueron tus manos que empezaron a apretar alrededor del cuello, y tu voz que decía: ya estás muerto ya estás muerto Lo dijiste sin levantar la voz / como en un susurro.
Alguien te levantó, te quitó las manos de mi cuello. Alguien te hizo llorar y gritar furiosamente. Alguien te amenazó diciendo: Si no lo matas, te quitaré el sueño para siempre.
Caíste cansada y triste, llenas de silencio tus manos y tu boca; cerraste los ojos con el cuerpo encima de un charco de luz amarillenta. Se acabó el sueño / el soñar despierta
musitaste.

En los poros de la tierra

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Le cayó el muro encima.
Lo aplastó.
No había nadie que sacara el cadáver de entre los escombros. Fueron las moscas, primero, las que se hacinaron en la mano que asomaba, sangrante, entre los adobes. Luego fueron los zopilotes los que escarbaron con el pico y las garras. Tragaron lo necesario y abandonaron los restos al gusanal.
No había hecho testamento ni había dejado instrucciones de qué hacer con su cuerpo muerto. No había dejado por escrito que lo incineraran ni que echaran las cenizas a un río / a un lago / o al océano. 
Allí quedó. Allí desapareció en los poros de la tierra.

Posible testigo

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Era una idea sencilla. De una belleza imposible de olvidar. Se repetía como un estribillo y no cansaba. Era una idea que se podía llevar con suma facilidad al sueño. En el sueño podía mantener su sencillez la idea. La repetición de esta idea era lo único que no podía aparecer en el sueño.
((( En el sueño las repeticiones son síntomas de una locura próxima al despertar.
Aquella idea no estaba para generar locura sino calma. Mucha calma. Lo difícil era hacer ver la idea en otros. Otros, en los que sentíamos tener cerca de nosotros.
Los otros, los no cercanos, era todavía más complicado colocarlos dentro de la fresca suavidad de esa calma-idea.
Difícil, más no imposible. Podía darse la idea de otra manera de como suelen ser ofrecidas las ideas. En lugar de exponerla a los inútiles riesgos que conllevan los signos de la explicación, sería preferible acomodarla en una serie de sonidos insignificantes, y así, con el rumor que suele presentarse tras cie…

Después de charcos

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I Destrucado sobre calles en ires y venires sin flotación ni consciencia                     y un cielo allá                                         al otro lado de la lluvia.
Se quebraba el espejo de las palabras y el pensar en hilos sueltos descoloridos como la campana de aquellos pantalones acabados.
Hace tantos años de esto.
II Ni cómo imaginar el suelo de las sombras, hundidas en todos esos charcos, mojándonos la cara al buscar los números de la casa en que estaban esperando al dúo: dos guitarras / dos voces / dos cuerpos…
III Impensable el último minuto de la noche en que regresamos. Difícil dejar de olvidar que a ese paso nos habíamos perdido a nosotros mismos. La lluvia y la noche y nosotros ya sin rumbo nos abandonamos.

Entre otras decisiones

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El otro día leí lo que sigue. Da lo mismo si fue en la tarde o en la mañana. Tampoco importa la fuente donde aparecieron las palabras y las imágenes. 
Lo que verdaderamente importa no está de este lado de mis dedos, ni de las explicaciones que tantos otros pudieran dar. 
Lo que importa, lo que verdaderamente importa, está del lado de allá, donde no dejan de ocurrir los hechos.
El Senado de Estados Unidos aprobó hoy por unanimidad otorgar al Pentágono fondos suplementarios valorados en 225 millones de dólares para financiar el escudo antimisiles de Israel conocido como "Cúpula de Hierro". "Estamos con los israelíes, porque si no tienen la 'Cúpula de Hierro' no pueden defenderse", aseguró el senador republicano y ex candidato a la presidencia del país John McCain.



Así va la realidad que me aturde, cuando leo que ha ganado un premio de literatura el perfecto escritor, creyente de la belleza eterna en las palabras.  Me duele el pecho. Supongo que es por la docen…