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Mostrando entradas de febrero, 2013

Más nada que polvo

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...todo pasaba
y nada parecía ser cierto.
Lezguievo





A veces hablaba de corazones arrugados Y desesperaba porque no había alguien que diera cuerda Al reloj que orientaba en sus horas de insomnio.
Especialmente le torcía no estar a la altura De las formas relevantes que lo tiraban más allá de cualquier idea Plena y pesada como el numeral de tantos porcentajes acumulados.
Había una hora, no obstante, en que acariciaba el labio Suave y lentamente con el paso de la lengua Mojada en menta.
Aturdido en monólogos de anunciada estulticia Regresaba al cuarto oscuro de los revelados Con secretas imágenes que nunca más irían A colocarse en el ridículo de las competencias Y de los precios a rebaja, Que no hacían más que aumentar la furia Y el tabaleo enfermizo que lo postraban Agrio y amargo, Más seco Y más nada que polvo.


Horas rotas y a destiempo

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El presente es silencio Perfecto silencio que nos ignora Con ruidos de ambición punzante. Adonde sea que giramos la frente Los ojos se topan con el vacío De las cosas llenas y de los personajes De una historia que no será contada. A lo mucho en un futuro, tal vez, Alguien imaginará esto Que se nos está escurriendo Entre las pestañas.

Será otro instante, Ajeno instante de nosotros, Libre de nuestro silencio Y de nuestras horas Rotas y a destiempo.


En el silencio de dos voces

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-Me asusta la perfección. Por eso huyo de ella.
-¿Existe la perfección? ¿En verdad existe o es una invención?
-Existe. Es real. Es tan real como una mano o como el cielo mismo.
-Y entonces, ¿por qué te asusta?
-La perfección, cuando la veo y la toco, es tan poderosa que me hace desaparecer. Toda ella  me tira hasta lo más hondo de las sombras.
-¡Qué difícil debe ser vivir así!
-¿Cómo?
-Así, como tú, asustado por la realidad de una mano.
-En absoluto vivo asustado por la realidad de una mano.
-Pero entonces, ¿por qué te asusta la perfección?
-¿Quieres que volvamos a iniciar?
-Sí. Siempre es agradable iniciar con las cosas que parecen no tener fin.
-¿Te agrada padecer el infinito?
-Para nada. Prefiero, antes bien, lo indefinido.
-Ya veo.
-¿¡Qué!?
-En lo que iremos a acabar…
-Yo también así lo creo. ¡Es tan indefinido todo!
-O tal vez tan perfecto… 




Hijos de la nada

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Deben de estar contentos:
Los proyectos no acabaron siendo.
Esto ha hecho que el macrocéfalo
(((((( En otro tiempo innombrable
Se sacara las gafas de cristal volado
Y con delicados movimientos limpiara
(((((( Seda entre los dedos
Sobre la superficie estrellada que había en el lado izquierdo
Y pensara mientras tanto en desaparecer
Para siempre
Como antes lo hubo hecho su hermana la flautista
Que tocaba mal en horas de avanzada noche.
Nada extraño que el ego
((((((Ensombrecido por la espera
Tirara el esputo a la sombra de los dioses.
Que otra cosa se podía hacer sino volver
A empezar como cualquier otro zombi enloquecido.
((((((A la hora de la verdad todo acababa siendo olvidado
O borrado para siempre de los labios de la arena

PALEOGRAFÍAS

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Grito Del otro lado una grieta                                                                          Una     RISA
NO hay palabras Solo gestos que se dibujan en la cara
EMOCIONES
ACTORES DE SIEMPRE
El papel es HACER GESTOS QUE DIBUJAN

-¡Pero que bien te ves! -¡Oh, gracias, cariño!

Allá está el cielo Abierto a todas las miradas. Allá está una nube negra Espesa como bruna cabellera En almohada de satén azul.



“¿Alguien supo de la existencia de Lesguievo Znahda? Bueno, pues ahora está muerto”

-¿De dónde vienes? -Voy. -¿A dónde vas? -Te lo diría. Pero prefiero no hacerlo.




El mandatario de uno de los estados más perjudicados por el ciclón Sandy, e icono republicano, no ha dudado en elogiar al presidente demócrata Barack Obama y en acallar a quienes lo critican por ello, esto a sólo días de las elecciones. 1 NOVIEMBRE 2012 - 4:58PM — EFE


Tallar de dientes en la misma carne. El televisor chilla, y después de varios tragos de café frío, aparecen otros actores.

Tan próximo

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Me enfrasca el tímpano escuchar los versos de Gerardo Deniz:
Y ante el foro negro de la bahía
Son como punto fino de algodón tejiendo todo eso
y su círculo de
      constelaciones obedientes
 que luego se convierte en lo más cercano.
cuánto rumor en una vasta ausencia
Tan cercano que se ve imposible lograr el croquis de toda forma
en que se vació su sangre.
de palmeras (y está
el sitio opaco de la ravenala),
Quién iba a decirlo o a creerlo.
el vaivén y su gemido en el cuero acre
Tanto tiempo alejándome de mí mismo y ahora, precisamente ahora,
de barcas sin
luces, una larga retórica en pilas y estrídulos
he puesto lo más adentro de este instante.
-las cosas incesantes
                         al pie de la ventana. No lloverá esta
       vez,
Pero es así como todo llega y sale tan de repente.

El que nunca seré siempre

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(((((a veces como un arrabal se me nace en el alma…







Dicen
O me han dicho que
Cuando bebo me convierto
En risa de nada
O en monstruosa risa sin día.


Dicen que camino pateando sombras
Y que llevo un montón de silencios
Como piedras que caen y golpean
En los secretos de la noche.

Dicen
O me han dicho que
Cuando bebo se me borra
El rostro de todas las horas.

Dicen que me llenan los ojos
Crepusculares odios sin cuerpo <

Nadie adentro de casa

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Quería probar la existencia del Ave Fénix. Quería descubrir cómo sería Estar sin nadie al otro lado de la puerta.
Fue un juego el borrar nombres Cambiar horarios Salir sin las obligadas formas de identidad.
Fue un juego. Después toda la infelicidad estaba en la piel.
Después ya no hubo nadie adentro de casa Nadie que le recordara esto y aquello otro.



A la intemperie

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El otro Krishna interrogó: “¿Qué ocurriría si te quitan el nombre que has llevado por tantos años? ¿Qué harías en un lugar donde ni un sonido de palabra identificas ni mucho menos entiendes, y donde nadie se fija en ti, donde llegas a experimentar la más absoluta indiferencia de todos los que pasan a tu lado?”
            Fue así que se te vino la imagen del otro Krisha interrogándote mientras mirabas en el televisor esa película en que aparecía Bob Dylan con una tejana gris y vaqueros y un bigote delicadamente estilizado.
Escuchaste el blues que sonaba en torno a los diálogos de la mujer (Jessica Lange) y el otro personaje de nombre desconocido para ti; pero no seguiste el hilo de la conversación que se ofrecía violenta o en absoluto razonable.
El blues, las palabras del otro Krishna y el desasosiego fueron como los engranajes de una máquina trituradora. Apretaste los ojos para evitar lo inevitable: la angustia de estar entre acordes de blues y palabras de personajes gritando o murmur…