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Made in...

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La estadística decía que el 69% de hombres y mujeres -con edad entre 25 y 40 años, en una amplia zona del globo- vive en un declive abismal de sentimientos y de esperanzas podridas. Mientras tanto -en distintas ciudades con problemas muy semejantes de pobreza y contaminación, de violencia y de usurpación desmedida-, en estos mismo lugares están los muros pintados con la poesía de unos jóvenes delirantes que creen en el amor y la esperanza, y en el despertar poético de los zombies explotados por el sistema (((Son jóvenes de un movimiento llamado ACCIÓN POÉTICA))) Están, además, los niños y niñas que juegan a vivir con desbordante alegría en los patios de las escuelas, ante la mirada oscurecida de profesores y profesoras de entre 25 y 40 años.
         De los viejos el mundo es otro, muy otro al sostenido por las redes de la cibernética. Los únicos botones en los que piensan estos viejos están en los puños de las camisas o en las blusas de las señoras que, a veces olvidándose de la edad …

alucinado

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estaba enfermo y alucinaba
una silla en el límite del no ser /
mucha luz y ardor 
en la enfermedad
 mucho ardor
en la cabeza de espumas congeladas
y ese sonido de palabras cayendo
adentro de los ojos







¿iba o venía?

¿estaba de pie o de rodillas?

alucinaba

estaba enfermo

¿era garra o mano postiza?

el sonido / ya no de palabras cayendo

otro sonido a punto de ser

un llanto de niño

o algo menos triste

y de repente el número

que estaba del otro lado del enfermo

el número / y la palabra para nombrar

el número y la enfermedad



(((de Eduardo Arrona el trabajo fotográfico)))

Por esos rumbos

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UNO
A un lado pasar /                            y no ver Pasar y llegar hasta el otro lado /                             y no estar

Detenerse junto a ese punto / y aceptar la confusión

¿Qué fue eso?
Rumor de nubes negras bajo el cielo
De la memoria
Aliento de las cosas palpadas
En el recuerdo.

Y música Enorme hoja frente a ella
Tranquila música sobre arenas
Y la cabeza / como siempre En ausencia de todo aquello.



DOS


Extensión de la memoria Mejor aún

Al paso de las horas

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No se había despertado como en otras madrugadas. Eran ya las 5: 10 de la mañana y el radio despertador continuaba sonando (Pink Floyd Forever). El perro de los vecinos ladraba afuera en el patio, y los gatos no dejaban de rondar, inquietos, sin saber qué hacer para sacar al viejo, de donde estaba hundido en los sueños.
Miras recorriendo lentamente la superficie de los troncos. Te detienes en las primeras ramas y sigues, al ritmo de las hormigas, palpando milimétricamente esa piel verdosa…
            En esa misma hora los motores de los carros -como hocicos de bestias azuzándose para iniciar el combate- habían empezado a llenar de angustia las calles. Lejos de todo esto, por decir lo menos, en otro mundo la mirada permanecía atenta a la voz de alguien que decía:
Luego de hacer tan minucioso recorrido, irás experimentando el nacimiento de las alas en tu cuerpo. No olvides que hay hormigas que vuelan. Tú eres una de esas hormigas. ¿Sientes la inquietud que ha nacido sobre tu espalda? Son l…

en otras cuevas

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Historia fue aquello de que con el uso de las manos el hombre había dejado atrás la bestia. Y junto con las manos, es verdad, devino la forma erecta, y después de otras épocas surgieron los fondos de la lengua. Es cierto que al decirlo así, es tanto como quitarle sombra al plural de las manos que modelaron los rostros de las noches y sus gozos. Porque con las manos no sólo fue atrapada la manzana, y puesta en sacrificio la verdad en sus paraísos, sino que, además, con las manos surgieron muchas otras historias, hasta el colmo de quitarle oscuridad a inciertos hechos conservados en la piedra de las cuevas.




Otras cuevas hay insinuadas en los mundos de Internet. En éstas lo rupestre se ha transformado y dado origen a una complejidad fantástica de historias que se fugan y desaparecen en un instante. 


Las estrepitosas guerras han comenzado, y son guerras en las que se busca conquistar los espacios de esta otra clase de realidad virtual. Ya no son países ni estados los que aparecen en tales g…

Preludio

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Era el Diario de un loco y Carlos Ancira el actor. Nosotros estábamos arriba en gayola, espectadores de los de abajo, sin pesos en los monederos falsos o verdaderos pero con la imaginación desbordada, atentos al vuelo de las palomas que había jugando allá afuera de los ventanales. Era tarde de domingo. No éramos muchos los que estábamos en gayola cuando Carlos Ancira nos gritó que bajáramos. Bajamos corriendo y entramos por la puerta principal del teatro Degollado.
“¡Vengan hasta acá!”. Gritó Carlos. Subimos al proscenio, y entonces el Diario de un loco tomó las dimensiones de la vida.


Frente a tus ojos

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¿cómo levantarte en medio de tanto insomnio?

¿cómo quitarte del cuerpo tanta tristeza?

¿cómo olvidarte del mundo que se rompió ante tus ojos?






extraño remolino de pliegues

fondo oscuro


luz de sombra atrapada 

en las grietas 

de un párpado






y después
hilos de aurora
sangre ennegrecida
y un sol negro, abierto en su tarde




y después otra vez
cual una leve mancha en las horas
dejarse llevar hacia todos los rumbos
hacia todos los rincones del día 
y la noche
hasta reventar y caer 
hasta  perderse
en el lugar menos pensado


((( como ya antes en otros trabajos,
las imágenes fotográficas son resultado 
de la sensibilidad de Eduardo Arrona )))

Sepultado en su sueño

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Aturdido, aunque luego lleno de dudas,
y esa sensación que desaparece por completo
brevemente desparramándose
en un sueño
y con otros silencios borrando
su cara.



By Eduardo Arrona
Casi eterno en su postura.
Arrinconado como una ropa que se guarda
para otra fiesta o como quien ha caído
con todo el sueño en gotas 
hasta hacerse charco. Casi eterno.


Nada más.
Nada se oye más 
que ese cuerpo  
sepultado en la sombra.


By Eduardo Arrona

Y algo así llega el sueño
En ala de espuma y cresta negra.
Así llega como una claridad

La noche de los días

He aquí el link para acceder a un poemario que me ha sido publicado por la revista electrónica Palabras al viento. No. 6  El poemario es La noche de los días.



http://www.misescritos.com.ar/revista/index.html?




Hasta el próximo instante.

Adagio

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Otras palabras escuchaba. De un paso a otro paso Era como ir de un día a otro año. Más viejo el mundo Y el cielo, que parecía de un azul eterno, Caía infinito entre los ojos.
Otro tiempo se hacía entonces. De un sueño a otro pensamiento Era como vivir en las manos de un dios enfermo, Más inesperado el mundo para estar, en las filas De los que murieron creyendo, acostados en la arena Durante tantas tardes / tan frescas / tan quietas.
Otras palabras otros pensamientos nacían. Era como no estar seguros de lo que era cierto y verdadero. Era como acabar siempre con la sensación de no estar en parte alguna. Tanto movimiento tanto aire y tanta agua
Tanto cielo / sobre todo / tanto irse yendo con el viento.




Moradas

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((((((Nunca está de más decirlo: el trabajo fotográfico es de Eduardo Arrona, y de lo otro, sí que está de más informarlo.









¿A dónde ver
y soltar las ganas
de romperse
en pedacitos?


¿Hacia cuál lugar
dirigir el paso
y establecer
un diálogo
de verdades rotas?


¿Cómo ir en paz/
sin miedo/
mirando el espejo
de los minutos en futuro?





Uno se quita la cara
Y la guarda
Como se guarda uno mismo
En el silencio de la tarde.
Uno deja salir el humo
Y se evade /
Junto con él /

La triste calma de domingo









Un misterio de isla
((( marecito de luz y sombra.
Un cosmos rodeando la estrella negra.
Un instante solo
((( gato al infinito que asoma negro.
Un umbral y toda la luz afuera /
((( cielo azul estilando  
detrás de una puerta.


Última noche

Era su sueño: Morir despierta. Y lo consiguió. Nunca más volvió a soñar.
Lesguievo Znahda


Se podía pasar las horas escuchando música. De hecho, fueron años, muchos años, los que vivió con gran cantidad de horas acumuladas escuchando música. Pero un día, después de haber tenido algunos sueños que se le habían quedado hundidos en la piel, se le desprendió la pasión de escuchar todas las noches, durante no menos de dos horas, las obras de diferentes autores y de diferentes épocas. Era como si se hubiera empachado con tantos estilos aprecidados en tantos años.   
            -¿Qué te ocurre? –interrogó Nicolás-: ¿Por qué es que has dejado de escuchar música?
            Mariana dudó que fuera cierto y sincero el interés de Nicolás por lo que se le había hecho en el alma. Pero viendo que él se había quedado mirándola directamente a los ojos, tan sólo dijo:
            -He sentido la presencia de la noche, absolutamente distinta a todas las otras noches. –Y no explicó más.
            Nicolás fue …

Y:::::::::::::

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He aquí mis piernas rotas
Tiradas en el día a día
Y la mirada llena
De mapas y de argentino polvo


By Eduardo Arrona


Polvo / polvo / polvo
         O también líquido
Transparente
Como tiempo en las venas
Y las sombras que se reflejan
                                 negras
Y el después que se estila
Casi lodo por los agujeros y las grietas

Las grietas en la piel
Como heridas botas 

Bajo este sol que limpia y quema
Como sangre evaporándose
Como sangre
Como polvo
Como sombras que se reflejan
                            negras / negras

Y:::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::::ni una piedra.

A tientas

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1
Tal vez así fue tu pesadilla, Munch:



Por otra parte, en el cuerpo de las horas se oye algo como un 

resuello, o como un gemido.

Es casi el grito mudo que pintaste. 

Supongo.

Otros dirían otra cosa, que podría ser -viéndolo y palpándolo con la 

mirada- la mueca última del ser que desapareció por la voluntad de 

un asesino.


Pero para quien no ve ni oye nada 
sobre esto de lo que se ha estado hablando 
en este instante, 
apenas si se preocupa de saber más que la oruga 
con quien había charlado Alicia en otra historia.

2

Otro que no es Munch,

al poco tiempo se detiene a observar lo que yace a sus pies.



¿Qué mira?

¿Qué dice que palpan sus ojos?

Como a la una y cuarto de la madrugada, yendo a pie por la calle 

principal de esta villa maicera, encontré al diablo metido en una 

lata de cerveza. Siendo yo tan tímido y cobarde, se me hizo fácil 

patear lo que yo creí  sería un colchón tirado. Pero luego, tan

luego como todos los luegos que desatan tempestades, escapó un

escalofriante grito que me desbarató la calma …