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Mostrando entradas de agosto, 2011

Para otros ojos

Ya que la muerte ronda soberana a tiempo con el puñal de horas pinchando en las pupilas junto a los que van despiertos y caminan flojos por los días...
Ya que esta forma o formas de la ausencia escapa al ojo y cae en el paso frío de un instante que revienta como en olas de desastre sobre el rostro de una niña...
Ya que no hay noche ni mañana para abandonar el cansancio que ha dejado tanto sueño, tanto insomnio enfebrecido, tanto creer en lo imposible…
Entonces, sólo entonces, la razón se vuelve polvo y surgen otras formas para otros ojos que a la muerte ignoran.

Intensidades

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Siempre la misma imagen a la misma hora: un patio andaluz a media mañana, una ventana abierta, una guitarra posada detrás de un atril, una silla negra y el banquillo donde el guitarrista (o la guitarrista) pondrá el pie para tocar de manera clásica. Luego surge un poco de historia. Una historia breve cada día, después de pasear los ojos por ese patio andaluz y penetrar en la quietud fresca en que yace la guitarra anaranjada, siempre.      Si es lunes la historia inicia a la par que se oye Preludio para Olga (Jorge Morel). Los dedos del guitarrista (o la guitarrista) pulsan suave y pulcramente los acordes de la pieza. No es visible el rostro del guitarrista. Sólo es música. Son sus cabellos negros los que tiemblan con cada matiz encontrado en las cuerdas, en el diapasón, en la caja anaranjada. Son sus cabellos los que pasean sobre el suave resplandor que se hace en la madera del instrumento que ahora expresa Milonga de Jorge Cardoso. Nostálgicas notas que resbalan y que hacen el contrap…

Te pondría triste

Te pondría triste su voz Dicha en esa hora Previa al despeñadero de los sueños. Estarías entonces, anudada, Con el aire estilando por la entrepierna. Y los ojos, tus ojos, abiertos a la noche No llegarían a cerrarse nunca.
Te pondría triste el calor O el color de las ropas Bajo esa luz de severa mirada. Llorarías después de muchos años En la almohada y estarías con el corazón Pegando apenas a la sombra de tu llanto.
Te pondría triste saber Que ya se fue, o mejor, Que se diluyó junto con la noche. Ya estarás en el lago amargo De las horas sueltas en la madrugada. Ya estarás con la lengua enferma Y con las manos cansadas, Envueltas con polvo de cenizas.
Te pondrías triste tú misma Como cuando te tirabas en la cama Buscando la imagen que te salvara De estar todo el tiempo deseando Escapar hacia otros países.
Te pondrías triste de conocer el día Y la noche de otro día. Ahora sólo esperas caer En el despeñadero de los sueños Para olvidar, para no escuchar esa voz Que te pondría triste hasta morir.

Después del asesinato

Cotidianos ritos

Como cada mañana, cuando te levantas y sientes el lente de la cámara grabando cada uno de tus movimientos. Sin prisas. Sin prisas vas untando tu cuerpo de aromas, vas pintando tu cara, vas haciendo que el viejo Max se revuelva en sus operaciones ante el ordenador, donde dice que piensa toda vez que escribe, que inventa toda vez que asoma los ojos por la ventana y mira que estás allí, casi desnuda, con un pie puesto sobre el banquillo de madera y terciopelo verde. De las puntas de tus dedos sale toda esa pintura encarnada que suma consistencia a la fina malla de la media en que se muestra el muslo. Luego de ajustar los broches a la media, sonríes para los ojos que están sobre la cama y sientes cómo esos ojos palpan tus pechos y tiemblan, como tiemblan las manos del viejo Max cuando va a encender el cuarto cigarrillo de la mañana. Acercas la cara al espejo, repasas con la uña el dibujo de los labios: fina orilla en que rebasó el color. Por instantes desbaratas la nave en que se pasea tu…

Es mejor así

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Réquiem por un cibernauta

No será la última vez que un cibernauta hace pública la decisión de quitarse la vida. En días pasados ocurrió una más de esta clase de muertes hipermodernas: Que todo el mundo se entere de la angustia que me ha llevado a abandonar el mundo realmente, fue la nota que escribió S… en su blog de cuatro años de existencia.      He aquí su historia.
ÚLTIMAS PALABRAS
My mother was a prostitute My father was a thief The Tiger Lillies
Mis ansias toreras hicieron que me lanzara al ruedo para lidiar el toro de la inmortalidad. Despreciado e insultado por diferentes casas editoriales, tomé la decisión de crear un blog para publicar mis pensamientos. Ellos, los del consejo editorial, todas las veces calificaron mis escritos de alucinaciones, de porquerías inhumanas, de palabras imbéciles, de… Evito citar la andanada de escupitajos que dispararon en todos los manuscritos que candorosamente envié para que fueran publicados. Cansado de recibir –ya con el estómago ardiendo por los meses de espera- los dictá…

Domingo en el sexto piso

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Cuando de poesía se trata, busco el beso del cielo en la tierra. Nada más amplio y ambiguo que la lejana presencia de los horizontes, observados desde un sexto piso, sentado y bebiendo una taza de té de mandarina. Es en ese momento –en algo semejante a éste que recuerdo- que llegan las ideas que punzan en las membranas de la insatisfacción y del deseo. Llegan con el peso de la ausencia y el desbalago del vaporcito que se eleva desde la taza en que bebo una hora o más.      Viaje leve de frutal aroma.      Gravedad que jalonea el cometa      de la cordura hasta el colmo de la insolencia.      Cuando de verdad se trata, pienso en algunos desnudos que vi en el Reina Sofía, pintados por Lucian Freud. Todavía siento la invasión de los aromas de las entrepiernas -después de tantos años- y veo el fondo que se hallaba, en ese entonces para mi asombro, a orillas de los párpados de esas mujeres plenas en su cuerpo. Todavía escucho el silencio de las paredes en que el pintor vaciaba la tristeza de…